Periodista de El Comercio estuvo
presente en el Mordovia Arena de Saransk, donde la selección
peruana cayó derrotada 1-0 ante Dinamarca
Nueve y cuarenta y cinco de la noche en Saransk, Rusia. Me he sentado en el pasto, a las afueras del Mordovia Arena. Hace menos de una hora un pitazo final nos dejó sin nada, una derrota en nuestro retorno a los mundiales que duele, y bastante.
Un hincha peruano se
me acerca, le dice a sus amigos "déjame, yo quiero llorar con este huev...
No estoy llorando, por más que la tristeza y la cólera por el resultado de hoy
me invada. No lloro, pero mi temporal amigo me dice "¿por qué
perdimos?". No puedo responder a su pregunta, pienso. ¿Qué hicimos mal? Perú intentó jugar, tuvo
ocasiones, Dinamarca se salvó en algunas jugadas muy
puntuales. Pero fue efectivo y ya está. Esto es el Mundial.
No respondo a la
pregunta, pero le digo algo que quiero con todas mis fuerzas. "Le vamos a
ganar a Francia", le afirmo y él me mira incrédulo.
"Prométemelo", me responde y no sé qué hacer. No está en mí que le
ganemos a la selección de Griezmann y compañía, por más que sea lo que yo
quiera. "Ya vámonos", le gritan al señor que se ha tirado en el
césped conmigo. Sí, está ebrio quizás, pero es sincero. También quiere que
ganemos el jueves. Y más de 30 millones de peruanos estamos con él.
Nueve y cincuenta de
la noche en Saransk. Sigo recordando todo: el penal de Cueva, las oportunidades
que tuvieron Flores y Farfán, hasta el cabezazo de Paolo. Todo da vueltas en mi
cabeza en este momento. Pero también recuerdo el "sí se puede", el
"cómo no te voy a querer" y el "Cueeeva, Cueeeeva" de toda
la hinchada peruana tras su fallo desde los 12 pasos.
Hoy volvimos al
Mundial, 36 años después. Perdimos, pero algo hemos ganado también. Una
hinchada que va a seguir a todas partes a este equipo, que no se rinde, que
siempre alienta, que "invade" cada ciudad del mundo en donde juegue
la selección. Sino miren lo que pasó en Austria, en Suecia y ahora en Rusia.
Estamos en todos lados y somos locales donde vamos. Hoy no se consiguió el
resultado pero aún nos quedan dos vidas.
Una última: al salir
del estadio Mordovia Arena, bajando las escaleras, un grupo de hinchas daneses
comenzó a cantar tras la victoria de su selección. Ante esto, los peruanos
-cómo no- cantamos fuerte, mucho más fuerte: "cómo no te voy a querer,
cómo no te voy a querer, si eres mi Perú querido, el país bendito que me vio
nacer". Ya está, hoy perdimos. Pero ya tocará ganar. Paciencia.
Diez en punto de la
noche en el pasto de las afueras del Mordovia Arena. Toca alistar todo porque
dejamos Saransk, reconocida por muchos como nueva 'provincia' del Perú. Y
realmente fue así, durante estos días el 10% de la población de esta ciudad fue
peruana. Toca alistar todo porque hay que volver a Moscú y luego a
Ekaterimburgo. Días después a Sochi y luego a Nizhni Nóvgorod. Qué, ¿ustedes ya
dejaron de creer?

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